Controlar la ventilación y la calidad
del aire interior
La mayor parte de nuestro tiempo lo pasamos en espacios cerrados, la actividad cotidiana produce una serie de residuos que contaminan el aire que respiramos y que pueden ser perjudiciales para nuestra salud. El humo, la humedad o los productos de limpieza son algunos de los contaminantes más comunes y con los que estamos acostumbrados a vivir.
Los sistemas de ventilación mecánica son la estrategia que nos permite evitar que la concentración de dichas sustancias en el aire llegue a niveles perjudiciales para las personas. En edificios de oficinas y similares, el tipo de ventilación en la que la circulación del aire se genera por la acción de un ventilador es el más común, que por lo general funciona con energía eléctrica.
En sistemas de ventilación mecánica, pueden diferenciar dos tipos:
- Sistemas de extracción de aire
- Sistemas de suministro de aire exterior
La definición de este tipo de instalación es el de un sistema de ventilación mecánico de renovación de aire.
Cuando se usa un sistema de ventilación mecánica, es usual que la extracción y suministro de aire se realice a través de conductos distribuidos por las diferentes ubicaciones del edificio con rejillas o difusores en los puntos de interés que se desea ventilar.
Estos conductos se diferencian en el tipo de aire que transportan:
Conductos de extracción: Se encargan de extraer el aire viciado del interior del edificio hacia el exterior.
Conductos de suministro: Se encargan de llevar aire fresco del exterior hacia el interior del edificio.
Cada uno de los sistemas de conductos debe contar con un ventilador para impulsar el aire.
Algunos complementos a los sistemas de ventilación mecánica:
Regulación del aire
Con ventilación mecánica podemos regular el flujo de aire en interiores, tanto para sistemas que solo busquen renovación general o para aquellos en donde la renovación será por sobrepresión o depresión. Esta es una característica que permite generar alto niveles de eficiencia en el funcionamiento de este tipo de sistemas. Esto se puede lograr con variación de velocidad en ventiladores o con el uso de unidades terminales con control de capacidad
Reducción de humedad y condensación
Altos niveles de humedad y condensación son condiciones que normalmente deseamos evitar en el interior de los hogares o establecimientos, ya que son los causantes principales del moho y malos olores, aspectos que dañan todo tipo de material en el interior. Es por ello, que el buen dimensionamiento de sistemas de ventilación mecánica ayuda a mitigar esos riesgos. Los sistemas de ventilación pueden tener secciones de enfriamiento y recalentamiento para regular la cantidad de humedad que inyectan a los edificios.
Reducción de la temperatura
Espacios interiores con alto nivel de aforo o donde se encuentre maquinaria o sistemas que generan calor, son ambientes en donde se elevará la temperatura, trayendo consigo condiciones poco favorables para la habitabilidad. Garantizando una ventilación adecuada, no se concentrarán estos aires incómodos y las personas sentirán condiciones adecuadas de confort térmico en el ambiente. En los sistemas de ventilación mecánica pueden instalarse secciones o equipos para enfriar el aire que se suministra, permitiendo así la disipación de la carga térmica de los espacios ventilados
Filtración
Hay situaciones en las cuales se debe regular la cantidad de partículas disueltas en el aire que se suministran en el espacio ventilado, para tal fin se usan secciones de filtración en el sistemas de conductos o en los equipos; también se usa filtración cuando la zona de la cual se toma el aire exterior e altamente polucionada.
